La tristeza de los jóvenes es perenne.

La tristeza de los jóvenes es perenne.

Efímera es la palabra. Efímero el trabajo, efímero el sueldo, efímero el amor, efímeros los amigos, efímera la confianza.

No tenemos nada seguro, nunca nada lo ha sido, supongo. Mas ahora nos exigen el 200%, prometiéndonos el oro y el moro.

Lo que sí nos han dado es la esclavitud de las redes sociales, fruto del excesivo control por parte de las empresas que han protagonizado la globalización en el siglo XXI. Somos sus juguetes, su estudio de mercado. Cómprate ropa, cuélgala en Instagram para ver qué os gusta. Cuelga lo que comes. Cuelga dónde vas, a quién ves. Cuélgalo todo. Y eso hacemos.

Lo que sí nos han dado es la era Bukowski: los finales felices no existen. No intentes confiar en la gente porqué al final todo el mundo te va a engañar. En la era en que los divorcios han llegado al 90%, correspondiendo a los padres de los que ahora somos jóvenes, nos dejan claro un día y otro que no hay esperanza. ¿Para qué confiar? Eso sí, nos dan día sí y día también nuevas aplicaciones para que hagamos ver que somos otras personas y conozcamos a otras falsas personas a través de internet. ¿Amigos? Escasean, lo importante es parecer importante e interesante en internet, no en la vida real.

Lo que sí que nos han dado son oportunidades laborales donde nos piden 5 años de experiencia, 3 certificados de conocimiento de 3 idiomas diferentes, una carrera universitaria, un master y a poder ser un doctorado. Eh, y algunos conseguimos aproximarnos a estas exigencias. Pero nunca es suficiente. Estudia día y noche, paga los estudios, pero atiende a la universidad más de 8h al día porqué la asistencia es obligatoria; ah, y sobretodo trabaja mientras estudias en las horas que no te sobran del día. Sobretodo, muy importante, en el tiempo que tengas para descansar haz actividades de voluntariado que eso lo valoran mucho y mantén tus redes sociales activas.

Lo que sí que nos han dado es puestos de trabajos donde te consideran estudiante aunque tengas 30 años y tengas que vivir a base de becas porqué tener un master y un doctorado no es suficiente para mercer un trabajo digno. De mientras, otras generaciones de ahora 40-50-60 años, tienen trabajos de 8h diarias que, haciendo trabajos sin formación, cobran lo mismo o más que una persona de mi edad con carrera, master y que habla 3 idiomas, solo porqué disfrutan del pachangueo que fue la post-transición. Tampoco quiero generalizar, pues hay de todo, mas lo expuesto no deja de ser cierto.

Lo que sí que nos han dado es una sociedad donde se premia el borreguismo y la vagancia. Donde se invierte dinero en programas de televisión para que sean el circo del pueblo. ¿Cultura? ¿Política? No interesa formar a la gente. Como dice Errejón, a la alta cuna no le interesa tener un pueblo formado, pues así son fácilmente manipulables.

Este país es una decepción constante para los jóvenes que nos damos cuenta de la realidad en que vivimos. Algunos huyen a otros países en busca de dignidad salarial, personal, profesional… A pesar de que no es muy diferente fuera de la península. Otros nos quedamos aquí, mientras no tengamos otra opción, recibiendo decepciones, presiones, injusticias, y exigencias.

La tristeza de los jóvenes es perenne.

 

 

 

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